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En esta sección encontrarás todo lo que necesitas saber sobre la jacaranda: sus características y curiosidades, los cuidados que necesita, los tipos de jacaranda que existen así como sus usos y beneficios.
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El árbol del Jacaranda o flor del Jacaranda es una planta del género Jacaranda, su nombre científico es Jacaranda Mimosifolia, y es la más popular de las más de 50 especies del género Jacaranda, que incluye otras especies comunes como el jacaranda acutifolia, el jacaranda ovalifolia y el jacaranda cuspidifolia.
El jacaranda es un árbol de crecimiento rápido y puede alcanzar hasta unos 20 metros de altura. Tiene una copa amplia y redondeada, con ramas largas y hojas lanceoladas de color verde oscuro. Durante la primavera y el verano, el jacaranda florece con flores violeta pálidas que se agrupan en racimos largos y esbeltos. Estas flores son el atractivo más destacado del árbol y lo convierten en una planta muy apreciada en jardines y parques.
El jacaranda tiene un sistema de raíces muy profundo y robusto, que le permite resistir el viento y la sequía.
Las hojas del jacaranda son grandes y lanceoladas, con una forma alargada y puntiaguda. Miden de 10 a 30 centímetros de largo y tienen una anchura de 3 a 8 centímetros. Tienen un color verde oscuro y una textura suave y lisa al tacto.
Las hojas del jacaranda están dispuestas en forma alterna a lo largo de las ramas y tienen una forma característica de “pulso de reloj”. Están divididas en lóbulos y tienen bordes dentados o aserrados. En algunas especies, las hojas tienen una forma ligeramente curva hacia arriba en el borde inferior.
El jacaranda es originario de América del Sur, concretamente de Brasil, Argentina y Paraguay. Es una planta que crece naturalmente en zonas tropicales y subtropicales, y es muy común en países como Brasil, donde es considerada una de las plantas más emblemáticas y representativas.
Aunque el jacaranda es originario de América del Sur, ha sido introducido y cultivado en muchos otros lugares del mundo debido a su belleza y versatilidad. Es muy común ver jacarandas en jardines y parques de todo el mundo, especialmente en climas cálidos y húmedos.
En España, el jacaranda es una planta muy apreciada y comúnmente cultivada en jardines y parques. Se pueden encontrar jacarandas en muchas partes del país, especialmente en las zonas más cálidas y soleadas. Es una planta que requiere un clima cálido y húmedo para prosperar, por lo que se encuentra principalmente en algunos parques y jardines de las zonas costeras del este y sur del país.
El jacaranda es un árbol de crecimiento rápido y puede alcanzar hasta unos 20 metros de altura. En general, el jacaranda es un árbol de tamaño mediano a grande, con una copa amplia y redondeada y ramas largas y esbeltas.
El jacaranda es un árbol de hoja caduca, lo que significa que pierde sus hojas durante la época de otoño o invierno. Las hojas del jacaranda suelen caerse en grandes cantidades durante este período, lo que puede ser una molestia para algunos jardineros. Sin embargo, también es una de las características más atractivas del árbol, ya que permite que la floración en primavera sea más visible y llamativa ya que el árbol se cubre de flores antes de que aparezcan las nuevas hojas.
En algunos lugares, como California y Florida en Estados Unidos, el jacaranda es considerado una especie invasora debido a su capacidad para crecer rápidamente y colonizar áreas no deseadas. En la actualidad en España el jacaranda no está clasificado como especie invasora.
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El jacaranda necesita exposición al sol para crecer de manera saludable. Es importante elegir un lugar para plantar el árbol que reciba sol durante la mayor parte del día.
El jacaranda es originario de América del Sur y crece en climas cálidos y húmedos. Se ha adaptado bien a diferentes tipos de clima y puede crecer en zonas con temperaturas medias anuales que van desde los 15°C hasta los 35°C.
El jacaranda necesita una temperatura mínima de al menos 5°C para sobrevivir y florecer adecuadamente. Por lo tanto, es importante evitar plantar el árbol en zonas donde las temperaturas puedan caer por debajo de este punto durante períodos prolongados.
El jacaranda es muy sensible a las heladas, por lo que es importante proteger la planta durante los períodos de frío intenso. Si vives en una zona con inviernos fríos puedes emplear distintos métodos para tratar de proteger el árbol de las heladas:
En cualquier caso el clima frío no es el más aconsejable para el correcto desarrollo del jacaranda.
El jacaranda prefiere suelos bien drenados y con un pH ligeramente ácido. Si el suelo de tu jardín es muy alcalino, puedes mejorar el pH mediante el uso de fertilizantes especiales para plantas acidófilas.
El jacaranda necesita podas de mantenimiento para eliminar ramas muertas o dañadas y para mantener la forma deseada. Las podas se deben realizar en otoño o invierno, cuando la planta está en reposo vegetativo.
Para podarlo seguiremos estás indicaciones:
Algunas plagas comunes que pueden afectar al jacaranda son:
Puedes combatir estas plagas con aceite de neem, un producto natural pero tóxico para estos pequeños seres, también puedes utilizar trampas de feromonas para atraer y capturar moscas blancas o cochinillas.
Si quieres cultivar un jacaranda en una maceta, hay algunos cuidados especiales que debes tener en cuenta:
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La temporada de jacarandas varía dependiendo de la región en la que se encuentre la planta. Lo más habitual es que la jacaranda florezca durante la primavera y el verano, mientras que en otras regiones, debido a la climatología a la que esté sometida, puede florecer en otros meses del año.
En España, las jacarandas suelen florecer en primavera, aproximadamente hacia finales de marzo, extendiéndose hasta abril y mayo. Las flores pueden durar hasta un mes aproximadamente.
En España las jacarandas florecen dos veces al año, la primera y más espectacular en primavera y la segunda vez en otoño.
Hay varias razones por las que una jacaranda puede no florecer. Una de las más comunes es la falta de luz solar suficiente. Las jacarandas necesitan una exposición directa al sol para florecer de manera adecuada.
Otros factores que pueden afectar la floración de la jacaranda incluyen el suelo compactado, el riego insuficiente o excesivo, la falta de nutrientes y el exceso de frío o calor.
Si se sigue un cuidado adecuado, no es difícil que la jacaranda florezca con regularidad.
La edad a la que florecerá por primera vez un jacaranda puede variar por multitud de factores, siendo optimistas el jacaranda tardará al menos cinco años en florecer desde que el momento en que lo plantamos.
La flor del jacaranda simboliza diversas cosas en diferentes contextos y culturas. Algunos de los significados más comunes de la flor del jacaranda son:
Hay varias leyendas y mitos populares sobre el origen de la jacaranda. Una de las más conocidas es la siguiente:
Según la leyenda, en el pueblo de Tzintzuntzan, en México, había una mujer hermosa llamada Jacaranda que era muy querida por todos. Un día, una serpiente venenosa la mordió y murió. Los habitantes del pueblo estaban devastados y decidieron enterrarla debajo de un árbol. Al poco tiempo, un árbol con flores azules comenzó a crecer en el lugar donde estaba enterrada Jacaranda. Los habitantes del pueblo creyeron que la mujer hermosa se había transformado en ese árbol y le dieron su nombre.
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El fruto de la jacaranda se conoce con varios nombres, como cápsula de jacaranda, fruto de jacaranda o semilla de jacaranda. En algunos lugares, también se le llama “nuez de jacaranda”, aunque esto es menos común.
En cuanto a si el fruto de la jacaranda es comestible, la respuesta es no. Aunque algunas plantas tienen frutos comestibles, el fruto de la jacaranda no es comestible y no se recomienda consumirlo. Las semillas de la jacaranda pueden ser tóxicas para algunas personas y pueden causar problemas estomacales si se consumen. Por lo tanto, es importante evitar consumir el fruto de la jacaranda y solo utilizarlo para propósitos decorativos o de jardinería.
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Para reproducir jacarandas por semillas, tendrás que obtener las semillas bien comprándolas en algún vivero o tienda de jardinería o bien recolectándolas directamente de la planta madre. Para obtener las semillas de jacaranda, tendrás que esperar al momento adecuado, esto es cuando la floración haya terminado, tendrás que recoger las flores secas y buscar ahí las semillas de jacaranda.
Para plantar las semillas y conseguir que germinen, primero debes preparar un recipiente o maceta con una mezcla de tierra y arena. Coloca las semillas en la superficie y cubre con una capa fina de arena. Riega suavemente y mantén el suelo húmedo durante la germinación. Las semillas suelen germinar en unos pocos días o semanas, dependiendo de la temperatura y la humedad. Una vez que las plántulas hayan crecido lo suficiente, puedes trasplantarlas a un jardín o a un recipiente mayor.
Para reproducir jacarandas por esquejes, corta un trozo de ramita de la planta madre con un par de hojas. En la medida de lo posible, asegúrate de que el esqueje tenga al menos dos o tres nudos. Pela la corteza de la parte inferior del esqueje y coloca el trozo en un recipiente con agua a remojo durante 24 horas.
Pasadas las 24 horas, coloca el esqueje en un recipiente con con tierra y arena húmedas. Si quieres maximizar las posibilidades de éxito, puedes impregnar el esqueje de jacaranda con hormonas enraizantes. Asegúrate de que el esqueje esté bien enterrado y riega suavemente. Mantén el suelo húmedo y ahora sólo queda esperar.
Una vez que tu jacaranda haya crecido lo suficiente, es posible que necesites trasplantarla a un lugar más adecuado. El trasplante de jacarandas puede ser un poco desafiante, ya que esta planta no tolera muy bien el cambio y puede tardar un tiempo en adaptarse a su nuevo hogar. Sin embargo, si sigues algunos pasos básicos, puedes aumentar las posibilidades de éxito.
Lo primero que debes hacer es elegir un lugar adecuado para tu jacaranda. Asegúrate de que el lugar tenga suficiente luz solar directa y que el suelo sea lo suficientemente drenado. También debes asegurarte de que el lugar tenga suficiente espacio para que la jacaranda crezca y se desarrolle.
Una vez que hayas elegido el lugar, prepara el suelo removiendo cualquier hierba o maleza y mezclando la tierra con compost o fertilizante. Crea un agujero lo suficientemente grande para que la raíz de la jacaranda quepa cómodamente. Coloca la jacaranda en el agujero y asegúrate de que esté bien enterrada. Riega suavemente y coloca una capa de mantillo alrededor de la base de la planta para ayudar a mantener la humedad y la temperatura.
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El género Jacaranda pertenece a la familia Bignoniaceae y incluye un total de aproximadamente 50 especies de plantas arbóreas y arbustivas. La mayoría de estas especies produce flores de color lila o violeta azulado, como el jacaranda caroba, jacaranda copaia o jacaranda cumanensis, además del jacaranda mimosifolia, pero también podemos encontrar jacarandas de otros colores.
Popularmente se conoce como jacaranda amarilla a los árboles de las especies “Tipuana Tipu” e “Ibirá Pitá (nombre científico: Peltophorum dubium)”, ambos de la familia de las fabáceas. Tienen un porte parecido al del jacaranda pero sus flores son de color amarillo:
El flamboyán, cuyo nombre científico es Delonix regia, en ocasiones se confunde con una jacaranda de color rojo o anaranjado, si bien el flamboyán pertenece a la familia de las fabáceas y no está emparentado cercanamente con el jacaranda. Aquí puedes ver algunas fotos del flamboyán en las que podrás apreciar su parecido con una jacaranda y su principal diferencia: el color rojo de sus flores:
Las jacarandas de flores blancas más conocidas son las especies Jacaranda Ovalifolia y Jacaranda Mimosifolia Alba, que tienen unas características similares a las de la jacaranda violeta con la particularidad de producir unas flores muy abundantes de color blanco.
Muchas especies de jacarandas tienen un color rosado, como la jacaranda rufa, la Jacaranda grandifoliolata o la Jacaranda macrantha. También algunos árboles similares como el Guayacán rosado (nombre científico: Tabebuia rosea) y el Lapacho rosado.
Como ya hemos visto, algunos árboles de aspecto similar al jacaranda son fácilmente diferenciables de éste por el color de sus flores, tal es el caso del Guayacán (de flores amarillas) y el Flamboyán (de flores rojas o anaranjadas).
El caso del Kiri (Paulownia tomentosa), también conocido como árbol emperatriz, es diferente ya que aunque se trata de áboles que pertenecen a distintos géneros botánicos, su parecido es bastante acusado. Aquí puedes ver algunas fotos del Kiri para que puedas compararlo con el jacaranda.
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El principal uso de la Jacaranda es como árbol ornamental, uno de sus principales beneficios es que proporciona sombra y frescura en las áreas donde se planta. Su crecimiento rápido y su amplia copa la convierten en una excelente opción para crear zonas de sombra en parques y jardines. Además, su hermosa floración atrae a muchas personas y puede aumentar la belleza y el valor de una propiedad.
La jacaranda también tiene usos medicinales. Sus hojas y flores se han utilizado tradicionalmente para tratar problemas de la piel, como quemaduras, heridas y úlceras. También se cree que tiene propiedades antioxidantes y antimicrobianas(1)https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2405844020326451#sec4, lo que la hace útil para preparar infusiones antisépticas de uso tópico.
A la jacaranda se le atribuyen multitud de otras propiedades, que sin embargo no constan con evidencia científica probada, algunas de estas supuestas propiedades serían: propiedades diuréticas, diaforéticas, antiinflamatorias, estimulante del sistema inmune, contra las afecciones hepáticas, etc.
La infusión de jacaranda se prepara tradicionalmente con la corteza del árbol, con hojas y con flores, para ello se siguen estos pasos:
Las hojas, frutos y flores de jacaranda contienen una sustancia llamada glicosido cianogénico, que puede liberar cianuro de hidrógeno cuando se somete a la digestión o el procesamiento. El cianuro de hidrógeno es un veneno potente que puede causar síntomas graves, como dificultad para respirar, dolor de cabeza, mareos y náuseas.
Aunque la infusión de jacaranda se ha utilizado tradicionalmente para tratar diversos problemas de salud, es importante tener cuidado al usarla y no exceder la dosis recomendada. Es recomendable consultar con un profesional de la salud antes de usar cualquier planta medicinal y seguir las instrucciones de dosificación de forma rigurosa.
Además, es importante tener precaución al manipular la jacaranda, especialmente si tiene niños o mascotas en casa. Asegúrese de mantener a estos pequeños alejados de la planta y no permita que muerdan o ingieran sus hojas o flores.
Referencias
1. | ↑ | https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2405844020326451#sec4 |
La flor del jacaranda no tiene un olor especialmente intenso. Algunas personas pueden percibir un olor ligeramente dulce o floral cuando se acercan a las flores, pero en general no es un aroma persistente.
Algunas especies de jacaranda pueden tener un olor más pronunciado, especialmente cuando se les rompen las flores o las hojas. Sin embargo, esto no es muy común y la mayoría de las veces el jacaranda es una planta sin olor o con un olor muy suave.
Los árboles son importantes productores de oxígeno y contribuyen a mejorar la calidad del aire de nuestras ciudades y comunidades. Sin embargo, es difícil determinar cuánto oxígeno produce exactamente un árbol de jacaranda, ya que dependerá de factores como el tamaño del árbol, la edad, la salud y el ambiente en el que se encuentra. Los árboles de jacaranda son plantas de crecimiento rápido y pueden llegar a ser muy grandes, por lo que es posible que produzcan una cantidad significativa de oxígeno.
En general se estima que un árbol sano de tamaño medio produce alrededor de 350 litros de oxígeno al día.
Jacaranda es una palabra de origen guaraní, proviene del término “yacaranda”, que significa “toda flor” y se utiliza para referirse a cualquier planta con flores.